Las lámparas más comunes y la pionera de la iluminación eléctrica

La bombilla es uno de los inventos más utilizados por el hombre desde su creación hasta la fecha. Según una lista de la revista Life es la segunda más útil de las invenciones del siglo XIX.
Consta de un filamento muy fino, encerrado en una ampolla de vidrio en la que se ha hecho vacío, o se ha rellenado con un gas inerte, para evitar que el filamento se volatilice por las altas temperaturas que alcanza.

Se completa con un casquillo metálico, en el que se ubican las conexiones eléctricas. La ampolla de vidrio varía de tamaño con la potencia de la lámpara, puesto que la temperatura del filamento es muy alta y, al crecer la potencia y el desprendimiento de calor, es necesario aumentar la superficie de enfriamiento. El casquillo también sirve para fijar la lámpara en un portalámparas por medio de una rosca o una bayoneta.

En casi todo el mundo los casquillos de rosca para lámparas de potencias medias se designan con el código de roscas Edison E-27, representando este número la medida en milímetros de su rosca. Es también muy frecuente una talla menor de rosca, la llamada E-14, o rosca Mignon, y la llamada Goliath, E-40, reservada para lámparas de grandes potencias.

Este tipo de lámparas están siendo sustituidas por nuevas tecnologías ya que su eficiencia enegética no es muy buena, gran parte de la energía que consume es convertida en calor y solo una parte en luz, que es la razón de ser de la lámpara. Así y todo, fueron tantos años de utilización y tienen tan bajo coste que aún conservan una gran cantidad de usos y se las puede encontrar en cocinas, hornos, microondas, luz de sueño, heladeras, proyectores de diapositivas, proyectores fílmicos 35 mm, 8 mm, super 8, balizas, antenas, señalización, semáforos, marquesinas, carrozas alegóricas, decoración de grandes superficies y muchos lugares mas.

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